El Equipo sin alma (II)

El Equipo sin alma (II)

 

El martes 10 de abril –los lunes no se publicaban diarios-  JUAN DEPORTISTA, cronista de ABC, calificaba al Madrid de “El equipo sin alma” en su relato del primer encuentro de la eliminatoria disputado el domingo en Chamartína este Madrid que reúne tantos excelentes futbolistas y carece , sin embargo, de ese espíritu de grupo, de la llama entusiasta que prende en un hombre y, contagiándose a todos, se ofrece en llamarada ardiente, que gana terreno contrario o se eleva  en una defensiva unánime y ardiente”

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¿Mal equipo el Madrid? No. –continuaba la crónica- ¿Conjunto capaz de superarse hasta alcanzar méritos de heroicidades? Tampoco. El Madrid se puede representar llanamente como la aglutinación de los futbolistas que destacaron en los más importantes Clubs de la Península. Contacto y proximidad, sin fusión. Proximidad que obliga a cumplir un deber, pero sin ese entusiasmo del que el Athletic ofrece el más acusado ejemplo. El Athletic tendrá menos equipo probablemente que el Madrid; pero el conjunto tiene alma. La que le falta al once de la capital, que por eso no es conjunto sino individualidades”  

 

Terminada la primera confrontación las sombras se cernían sobre el pronóstico de la eliminatoria. Este Madrid que el domingo no había sido capaz de batir al Athletic, a pesar de ganar en Liga por 3-0 en Chamartín había salido goleado de  San Mamés (5-1). Y como si no fuera bastante para justificar sobradamente el pesimismo que se había instalado en la afición, al dato del factor campo se sumaba el mal partido jugado por los blancos. Decididamente el partido no fue de seis pesetas, pero habrá que reconocer que la semana pasada lo parecía, había sido uno de los ácidos comentarios de la prensa, traduciendo la decepción de los espectadores.

 

Hasta bien avanzada la segunda parte, el equipo blanco -compuesto por Zamora; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Valle, León; Lazcano, Luis Regueiro, Olivares, Samitier y Eugenio– no había sido capaz de igualar el gol con el que, a la media hora de juego, Agustín Sauto Arana “Bata” había puesto en ventaja a los de Bilbao, al enviar a la red un balón que Lafuente, a pase de Gorostiza, había rematado al palo derecho de Zamora.

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Por fin, en el minuto 65, Olivares consiguió el gol del empate, al empujar a la red, en mitad de un barullo en el área athlética, un remate de Lazcano que también había rechazado el poste. Si hemos de creer a nuestro amigo Juan Deportista, el resto del partido, el Madrid, a pesar de dominar, fue blando. La media estuvo desvencijada, Olivares a la deriva, Luis Regueiro preocupado por los que le chillaban de la tribuna y Samitier, fallón, desperdició tres claras ocasiones de gol, aunque, con ánimo de criticar al resto de la delantera blanca, el cronista de ABC nos asegura que era el único delantero del Madrid que podía fallar los ‘goals’ porque sólo Samitier llegaba al sitio donde se fallan los tantos.

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La crónica únicamente salva del fracaso al trío defensivo, segurísimo, y a Pedro Regueiro del que nos dirá que hizo su más brillante encuentro. No extraña, pues, que Juan Deportista titulara su crónica “CON EL RESULTADO DEL PARTIDO ENTRE MADRIDISTAS Y ATHLETICOS LOS BILBAINOS TIENEN LAS MAYORES PROBABILIDADES DE GANAR LA ELIMINATORIA”.

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Así estaban las cosas cuando a las cuatro de la tarde del domingo 15 de abril, athléticos y madridistas saltaron al césped de un San Mamés que había “registrado la entrada de la temporada y de muchas temporadas, batiéndose de largo el record de taquilla con 82.000 pesetas”. En la línea media, Bonet había sustituido a Valle, que acabó el primer encuentro lesionado, jugando en el extremo izquierdo, pero el entrenador, Paco Brú, dispuso además varios cambios en la delantera del domingo anterior, y así Hilario Marrero y Emilín ocuparían los lugares de Lazcano y Olivares desplazando a Eugenio a  la banda derecha.

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Jugó el Madrid un excelente partido, sobre todo un gran primer tiempo. A los diez minutos abrió el marcador Hilario Marrero con un potente disparo desde fuera del área que el meta vasco Ispizúa, no fue capaz de detener. Un remate de Eugenio al larguero, a pase de Samitier, será la otra oportunidad más destacada del Madrid a lo largo de un primer tiempo completamente dominado por los blancos. En el segundo tiempo el Athletic avanza sus líneas y obliga a intervenir a Zamora en numerosas ocasiones. De una de ellas, a tiro de Gorostiza, afirma la crónica que “de haber estado en la puerta otro meta que no fuera Zamora el ‘goal’ hubiera sido inevitable” .

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Sin embargo el impulso del Athletic fue disminuyendo según transcurría el segundo tiempo y el Madrid daba la impresión de tener perfectamente controlada la situación. “El partido parece ya decidido. Los bilbaínos dan por descontado el triunfo del Madrid. Pero cuando menos se esperaba, Muguerza, seguramente en una corazonada, tira hacia el marco de Zamora que, en forma incomprensible, deja que la pelota entre en la red. En cualquier otra ocasión Zamora hubiera detenido ese tiro, pero cuando más falta hacía que lo parase, porque en él iba el empate del Athletic, no estuvo a la altura de su fama”. Faltaban dos minutos para que se cumpliera el noventa.

 

El Madrid no ha estado nunca más cerca del título de campeón que en la tarde de ayer, pues tuvo completamente vencido al Athletic resumirá al día siguiente AÑALA. La misma tarde del desgraciado empate que obligaba al Madrid a continuar peleando la más dura eliminatoria, habían quedado eliminados los dos clubes catalanes, el Español, cuya victoria por 5-3 frente al Oviedo en Casa Rabía no bastó para dar la vuelta al 5-2 que los asturianos traían de Buenavista, y el Barcelona, cuyo juego calificaron las crónicas de pobre y sucio, que al empatar a dos goles en el campo de El Progreso no superó el solitario gol del Betis en Las Corts. Con 3-0 en Mestalla, el Valencia apeó de la copa al Hércules (4-2) en una eliminatoria marcada por la violencia con que se emplearon los alicantinos. No cuesta imaginar el sabor de boca que, habiéndose visto clasificados, llevarían ahora los madridistas en el tren expreso nocturno que les devolvía a Madrid.

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Cuando el martes, camino ahora de Barcelona, volvió a tomar el tren nocturno, el Madrid ya conocía el resultado del sorteo de semifinales celebrado en la Federación. Emparejados Valencia y Oviedo, el Betis debería esperar para conocer su rival al resultado de ese desempate entre el Madrid y el Athletic Club que se celebraría el miércoles en el campo de la Carretera de Sarriá, que acudía a disputar el mismo equipo del segundo partido con las excepciones de Leoncito y Emilín que se quedaron en Madrid, entrando en la línea media Gurruchaga y volviendo Lazcano al exterior izquierdo.

 

Can Rabia presentaba un lleno absoluto –los reportajes gráficos nos muestran espectadores encaramados en los anuncios publicitarios- cuando a la cuatro de la tarde saltaron los equipos al terreno de juego. Los jugadores blancos, cantan las crónicas, actuaron con gran coraje, pero ello no fue suficiente para impedir que a los siete minutos Lafuente a pase de Gorostiza, batiera a Zamora. Flojeaba el centro del campo y la delantera del Madrid no estaba demasiado afortunada, y antes de la media hora el Athletic, esta vez por medio de Bata, que remata un gran centro de Lafuente, conseguirá el segundo gol, recibido con gran ovación por el público que abarrotaba Sarriá.

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Los madrileños, sin embargo, no se vienen abajo. El juego se endurece y llega un momento en que la delantera blanca domina completamente el campo rojiblanco. La presión del Madrid es cada vez más agobiante pero las oportunidades de Lazcano no se traducen en goles y “momentos antes del final del primer tiempo es Eugenio, que ha intercambiado su posición con Lazcano, el que falla inopinadamente ante Ispizúa.

 

En el segundo tiempo el Madrid incrementa su presión. A los siete minutos, Hilario, que está haciendo un gran partido, consigue el primer gol del Madrid al rematar solo ante puerta un gran pase de Luis Regueiro al que había enviado el balón su hermano Pedro. “Son las 5,10 de la tarde”, señala el momento la crónica de ORS. Poco después es Luis Regueiro el que rematando de cabeza un córner botado sobre el área del Athletic, marca el segundo, pero el árbitro lo anula. “Se produce un escándalo enorme y las fuerzas de asalto tienen que echarse al campo para impedir agresiones. El público durante largos minutos reclama el gol del Madrid, pero el juego se reanuda sin que el árbitro, Steimborn, modifique su decisión”. Ha sido una injusticia tan notoria que “cada vez que el árbitro se acerca a las márgenes del terreno  es abucheado insistentemente” por el público de Sarriá.

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El arbitraje parcial no consigue que el Madrid se venga abajo, al contrario. Los blancos redoblan su presión realizando un juego magnífico que termina por poner completamente de su parte a un público catalán que, en todos los enfrentamientos anteriores, había sido ferviente partidario del Athletic. A tal punto había llegado la parcialidad del público catalán durante la final del 33 que el Madrid consiguió que se derogara al acuerdo federativo por el que las finales entre el Athletic y el Madrid se celebraban en Barcelona. Por cierto que, al empatar en Bilbao, el Madrid había tratado de que la decisión se aplicara analógicamente a este partido de desempate, sin ningún éxito como puede verse.

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Por fin, cuando faltaba un cuarto de hora para el final del partido, Bonet corta un avance del Athletic y pasa a Luis Regueiro que le pone el balón a Hilario que, a gran velocidad, remata a cuatro metros de la puerta logrando el gol del empate. El marcador no se mueve ya hasta el minuto noventa y el empate obliga a disputar una prórroga de treinta minutos, durante la que los dos equipos dan síntomas de agotamiento, pero el Madrid, sacando fuerzas de flaqueza, pone en asedio la puerta del Athletic durante la segunda parte, sin conseguir deshacer el empate, resultado que obliga a disputar un nuevo partido para resolver la eliminatoria.

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Mientras centenares de socios del Madrid, que han escuchado la narración de los ‘speakers’ de la radio, enardecidos por una remontada épica a expensas de un arbitraje injusto, envían telegramas de felicitación al equipo, Santiago Bernabéu, delegado de fútbol, se pone al habla con los directivos en Madrid para gestionar el envío de los refuerzos que pueden ser necesarios para el cuarto partido.

 

Cuando por la mañana aparezca en ABC de Madrid la crónica del partido, Olivares y Emilín, que han viajado durante toda la noche, estarán en Cataluña. Quizás Blázquez y Leoncito, mientras viajan en el Rápido de Barcelona, estén leyendo “Mañana viernes el Athletic de Bilbao y el Madrid continuarán la batalla. El partido se jugará en Casa Rabía y esperamos que al fin se decida qué equipo deberá jugar el domingo próximo contra el Betis, que espera tranquilamente sentado a que pase por su puerta el cadáver de su enemigo”.

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(Continuará)

 

Fotos de ABC Hemeroteca ABC. Por orden de colocación

1.- Saludo de capitanes, Zamora y Chirri, en Chamartín. Comienza la eliminatoria.

2.- Tres defensas bilbaínos disputan a un delantero blanco un centro al área.

3.- Olivares y Samitier tratan de rematar un balón que despeja Ispizúa.

4.- Zamora ve como el balón rematado por Bata llega a la red.

5.- El Madrid salta al campo de  San Mamés encabezado por Zamora.

6.- Un momento de la batalla de San Mamés

7.- Caricatura de Hilario Marrero. Autor del gol del Madrid en San Mamés.

8.- Zamora no consigue despejar el balón. El Ath. se adelanta 2-0 en Sarriá.

9.-  Los Guardias de Asalto tienen que intervenir después del gol anulado al Madrid, que hubiera significado el empate.

10.- Hilario, autor de los dos goles blancos en Sarriá, se adelanta a un defensa vasco.

11.- Los equipos antes de comenzar la prórroga en el tercer partido.

12.- La portada de ABC da cuenta del tercer empate en la eliminatoria. Cilaurren despeja el balón, Ispizúa lo bloca y Samitier, en el suelo, se queja de un derribo.

 

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