Manifiesto fundacional de Primavera Blanca

Punto I. Durante los últimos años algunos medios de comunicación con sede en Madrid pretenden condicionar las decisiones que, ciñéndonos estrictamente a los estatutos del Real Madrid Club de Fútbol, sólo corresponde adoptar al Presidente y demás órganos de gobierno.

En temporadas pasadas hemos vivido antecedentes escandalosos de esta clase de prácticas. En la presente, la intromisión ha tenido como objeto principal, pero no único, el ámbito competencial de la dirección deportiva de la sección de fútbol. Con descarado atrevimiento se ha pretendido interferir las decisiones operativas del entrenador del primer equipo, presentando a la opinión pública como un abuso de autoridad acciones o decisiones que forman parte del normal ejercicio de las competencias de este puesto.

El objetivo primodial de esta manipulación es expulsar a un técnico que goza del reconocimiento de los madridistas porque su indiscutible capacidad de dirección deportiva se tradujo en el inmediato retorno de los triunfos, en volver a pelear sin entregarse todas las competiciones, y en el regreso del Real Madrid C.F. a un perfil de seriedad que, entre otras muchas cosas, exigía poner punto final al tradicional compadreo entre periodistas, futbolistas, agentes y gestores de medios. Una situación que, por contribuir a la imagen de irrelevancia institucional del Club y agudizar sus debilidades, ha escandalizado siempre a quienes nos sentimos orgullosamente madridistas.

Punto II. Un sindicato de medios de comunicación, cuyas líneas editoriales mantienen una sospechosa uniformidad, maneja su pretensión mediante reconocibles técnicas de la propaganda capaces de convertir en verdad cualquier mentira mil veces repetida. Esta maquinaria poderosa y entrenada, obediente a intereses opacos, monopoliza la opinión publicada. Nada oponemos a que utilicen la libertad de expresión para conducir sus reiterativas campañas: serán sus lectores, oyentes y espectadores quienes terminarán por percibir que su rasgo esencial, la evaluación asimétrica de situaciones similares protagonizadas por distintos sujetos, resulta tan escandalosa que ofende a su inteligencia. Pero sí nos oponemos, radicalmente, a operaciones de desinformación como las articuladas en torno a la trayectoria deportiva reciente del Real Madrid

No aceptamos que la anécdota se trasmute en categoría para perjudicar la armonía que debe reinar entre los distintos estamentos del Club. No aceptamos que cualquier circunstancia irrelevante se convierta en titular o incluso en portada, para generar estados de opinión contra nuestros jugadores. No aceptamos que todo lo anteror se use para relegar las noticias que harían crecer a nuestros futbolistas en la estima de la afición madridista. No aceptamos que se difundan falsas noticias sin el mínimo contraste para enajenar el respeto y el prestigio a nuestros jugadores y entrenador. Y aceptamos aún menos que todo esto el cada vez más habitual empleo de la injuria contra los madridistas, práctica de la que nosotros mismos hemos sido víctimas.

Punto III. Cuando a un comportamiento tan dañino para los principales activos patrimoniales del club y tan corrosivo para nuestro potencial éxito deportivo le sigue incluso la formulación del nombre de un nuevo entrenador por parte del director de uno de los medios más implicados en la campaña, tenemos derecho a preguntarnos: ¿Nos están ofertando un “seguro de lunas”? ¿Se le propone al Club intercambiar las portadas amables de mañana por la designación del entrenador del primer equipo? Aquello que, en otras circunstancias, podría ser tomado como una lícita sugerencia de la crítica especializada –de la pequeña fracción de la prensa deportiva que rigurosamente hablando nos merece tal consideración-, se nos antoja en las actuales como una “oferta que no rechazarán” los órganos de gobierno del Madrid.

Estamos seguros de que nuestro Presidente y su Junta directiva no cederán a ninguna forma de chantaje en el ámbito soberano de su decisión. Pero ni ellos, ni la plantilla, ni el resto de los madridistas tenemos por qué estar sometidos a esta presión exagerada. Ninguno queremos ver cómo se zarandea a la afición, cómo se daña al Club para hacer descarrilar sus proyectos. Y este es el horizonte actual, un panorama que nosotros, madridistas de a pie, no estamos dispuestos a tolerar en la medida que nuestra inteligencia y voluntad lo permitan.

Punto IV. El madridismo es un patrimonio emocional universal que compartimos hombres y mujeres de todas partes del mundo y cuya dimensión excede el propio Club del que nace y que lo personifica. En las redes sociales del madridismo orgulloso nos hemos conocido, hemos compartido nuestras ideas, y resistiendo los embates del pensamiento único, nos hemos aprestado a combatir, cada uno desde su propia trinchera, un maltrato informativo que cada día ofende nuestro orgullo de madridistas.

De ninguna forma aspiramos a interferir en el ejercicio de competencias de la Junta Directiva, a la que sin necesidad alguna de nuestra intervención llega nítidamente el apasionado clamor de esta parte del madridismo que ni se ha dejado abducir por la propaganda ni negocia recompensas por someterse a sus designios. Pero nadie deberá aspirar a ver nuestra opinión encadenada a los parámetros de una corrección política establecida por los medios de masas a conveniencia de las organizaciones internacionales y nacionales que manejan y soportan el tinglado del fútbol.

Ante los medios de comunicación, reivindicamos orgullosamente nuestra independencia. Nuestras posiciones están ahí, son públicas y conocidas de los medios, pero sospechosamente no encuentran ni el más mínimo eco en sus programas, sus artículos, sus tertulias y sus editoriales. Todo se reduce a alguna descalificación genérica, en tono insultante, basada en tópicos que de ninguna forma responden a la composición sociológica y la amplitud y diversidad cultural de quienes compartimos este pensamiento. A nosotros sólo nos mueve la pasión intelectual, la rebeldía ante la patente injusticia y ante el abuso del monopolio de la opinión publicada.

Punto V. Por los motivos expuestos, constituimos PRIMAVERA BLANCA, una asociación fundada por más de 200 socios del Real Madrid pero abierta a todos los merengues del planeta. PRIMAVERA BLANCA nace con la vocación de vertebrar la opinión de los madridistas usando como materia prima solamente la opinión de cada seguidor de cualquier parte del mundo, lo que hoy hacen posible las tecnologías de tratamiento de la información y las comunicaciones. Consideramos nuestra misión defender la independencia del Club frente a los grupos de presión y promover una imagen del Real Madrid de la que podamos sentirnos orgullosos, por hacer bandera de la irreductible rebeldía frente a la derrota, y por poner el mérito, la capacidad y la profesionalidad por encima del lugar de nacimiento o de formación, o de las relaciones y amistades con los profesionales de los medios de comunicación.

El hecho de estar cerrada hace años por el Club la admisión de nuevos socios no nos permite tomar el carnet como única credencial del madridismo. Por ello, hacemos un llamamiento a todos aquellos, en cualquier parte del mundo, que comparten el patrimonio emocional representado por la camiseta blanca: si al leer este texto se han sentido identificados con los principios en él defendidos, les animamos a que formar parte de la asociación, haciendo entre todos posible, desde la independencia, la firmeza y el madridismo, una nueva PRIMAVERA BLANCA.

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