Información y publicaciones relacionadas con el devenir de la Asociación

Catalina Luca de Tena, socia de honor de Primavera Blanca

CATALINA LUCA DE TENA
Presidenta-Editora de ABC

en trescientas treinta palabras escogidas por
Ignacio Ruiz Quintano

Catalina Luca de Tena foto

Nació en Madrid. Pero tiene educación inglesa y se siente de Sevilla, cuna de la rama periodística de su familia. Y en Sevilla es… bética. La casa de su infancia estaba en la Palmera, junto al estadio del Betis.

Del Betis sólo se es por romanticismo. El poeta y escritor Joaquín Romero Murube, que da nombre a un importante premio periodístico de ABC de Sevilla, donde fue columnista, resumía en cuatro líneas la peripecia de ser bético en Sevilla: Una vez, en Madrid, hace tres o cuatro años -mañana fría en Ciudad Lineal– vimos jugar al Real Betis Balompié con el Plus Ultra. Ganamos. Yo sentí en mi sevillanismo insorbornable una especie de regustillo espiritual especialísimo. Era lógico. Pero luego el Betis perdía siempre. Perdía en su propio campo. 

“La senda de los elefantes” pasó a denominarse aquél paseo. El paseo del Betis, el equipo de moral a prueba de derrotas. Como el Madrid es el equipo de moral a prueba de victorias. Catalina es del Betis, el equipo de su infancia, y del Real, el equipo de su mayoría de edad.

ABC, que es su vida, y el Real, que es su única parcialidad, pertenecen a la misma quinta. El Real nació el 6 de marzo de 1902, y el 1 de enero de 1903 nació ABC.¿Qué sería de la historia sentimental de estos ciento diez años de Madrid y de España sin el Real o el ABC? El ABC es donde César González-Ruano dejó por escrito su compromiso madridista: “Hasta quienes no tenemos nada que ver con el fútbol, estamos insobornablemente reunidos con el Real Madrid”.  Y donde Alfonso Paso, que era atlético, contó la confidencia que Churchill le hiciera: “Hay otra cosa que los ingleses no podremos tener nunca. Una vez le dije que el Mediterráneo, ¿verdad? Pues otra más: ese endiablado Real Madrid”.

Catalina, pues, es genéticamente madridista. Y de un madridismo, en cualquier caso, por encima de las estrellas.  Un madridismo mourinhista.

Amancio Amaro, propuesto socio de honor de Primavera Blanca

Amancio Amaro Varela contado por Pedro Ampudia

1445034_w2Antes de que nos robaran el fútbol las únicas cifras que importaban eran las que aparecían en los marcadores con sus rectángulos de cartón-piedra, nadie medía la longitud de las briznas de hierba ni la cantidad de pases seguidos que era capaz de dar un equipo y los highlights se almacenaban en la memoria colectiva en vez de en servidores de San Bruno-California y se transmitían de generación en generación como romances antiguos de la boca de los mayores a los oídos de los niños. No había carrileros, ni medioscentros, ni trescuartistas y todos los delanteros eran de verdad y los porteros estaban locos. Era un fútbol de domingo tarde, cambio de cromos y transistores. Los futbolistas eran nada más y nada menos que futbolistas y dejaban los sermones para los párrocos de misa de doce. Era un fútbol sentimental y básico en el que se cimentaban pasiones que sólo tenían que ver con el propio fútbol. Amancio Amaro perteneció a una de las últimas generaciones de futbolistas que no necesitaron taparse la boca para hablar en un campo por miedo a los lectores de labios y leemos su nombre en los papeles con la voz grave del abuelo que nos relató su mito en noches de Copa de Europa y mesa camilla.

“Amancio jugará en el Real Madrid, fichadlo”, cuentan que dijo Santiago Bernabéu a sus directivos que no parecían muy convencidos de soltar los 10 millones de pesetas de la época que costaba traer de La Coruña a un joven de 22 años sin experiencia en las grandes citas europeas y Amancio fichó tranquilo o eso dijo. Nacido para el fútbol en un equipo llamado Victoria su destino no podía ser otro que el Real Madrid. Era el momento de una renovación necesaria de un equipo que había conseguido que el fútbol quedara definido como un juego que inventaron los ingleses para que el Real Madrid lo hiciera leyenda. De vuelta a Manchester, tras ver un partido del Real Madrid en el Bernabéu, Matt Busby no pudo contener el entusiasmo y reunió a sus jugadores en el vestuario de Old Trafford para decirles: “Boys, they’re playing a different game over there in the continent. We’ve got to get involved”. Aquel Madrid dejó un legado de victoria y un estilo de fútbol directo y vertical, sin atajos, como correspondía a un equipo de saetas, galernas y cañones al que Bernabéu quiso añadir un brujo para que continuara el hechizo. Eso vio Santiago Bernabéu en Amancio Amaro, ese mismo fútbol sincero y sin ambages, que sólo conoce un destino, que sólo ambiciona un objetivo. El Real Madrid es una religión en la que la paciencia es pecado. Amancio era la gambeta acerada y la velocidad consciente, la magia galaica y brumosa, el temperamento de la marejada atlántica. Llegó a tiempo de compartir vestuario con aquellos mitos blancos y de ellos aprendió cual es el espíritu del Real Madrid, su esencia, su sino y su grandeza y acabó también convertido en mito. Con ellos perdió una final de la Copa de Europa, frente al Inter de Helenio Herrera y Luis Suárez, en lo que fue la despedida de Di Stéfano y de un tiempo inolvidable. Dos años más tarde se encargaría el propio Amancio de cerrar definitivamente un ciclo legendario con un gol en Bruselas contra el Partizan de Belgrado que sirve para ilustrar su libro de estilo y que le dio al Madrid una Sexta Copa de Europa que fue la última hasta hace bien poco. Un desmarque fulgurante, dos quiebros violentos y un toque sutil. Un gol que debería ser icono de la forma de entender el juego que acompañaba a Amancio Amaro y también al Real Madrid desde sus inicios. “La belleza del fútbol está más bien en el jugador que mata sus deseos de correr la pólvora y va desnudo a la velocidad”, escribió el olvidado Jacinto Miquelarena que distinguía lo perpendicular de lo barroco, la sobriedad de la pirotecnia. La magia de Amancio tenía un objetivo más allá de la estética vacía. Sus regates de bruixo eran salidas para continuar hacia un objetivo que no era otro que el gol. 14 temporadas en el Real Madrid, 1 Copa de Europa, 9 Ligas, 3 Copas de España, 2 veces Pichichi, 1 Bota de Bronce y una Eurocopa, ahora olvidada, de cuando España aún se llamaba España y no La Roja.

Nunca se escondió Amancio de los defensas que se cobraron en sus piernas la misma falta de piedad que él demostró por sus cinturas. Jamás pudo, ni quiso, dejar de arriesgar su físico. En aquél fútbol no existía el rival que le cediera un centímetro de césped sin armar la bota. Y no salía el Platini de turno a proteger de los defensas inclementes la magia del Balón de Bronce de cuando no los elegía el seleccionador de Qatar. Por valentía, la carrera de Amancio es el camino que lleva del catalán Torrens al paraguayo Fernández. En febrero de 1965, Torrens, en el Camp Nou, le mandó siete meses de la clínica al gimnasio porque “no había otra forma de pararle”. La prensa catalana acusó a Amancio de cuentista mientras su jugador se iba de rositas. En Junio de 1974, Fernández pareció que había conseguido retirarle del fútbol, en Granada. Una entrada salvaje por encima de la rodilla consiguió romperle el músculo cuádriceps. Al paraguayo le cayeron veinticuatro partidos de sanción. La cirugía y la férrea voluntad del gallego le devolvieron a los terrenos de juego hasta su retirada en 1976.

Como entrenador nos legó una generación de jugadores que en justicia debió llamarse “Los Niños de Amancio” y que incomprensiblemente acabó siendo conocida como “La Quinta del Buitre”. Los números y los datos sirven de poco para expresar el legado de Amancio Amaro pero conviene que las nuevas generaciones de madridistas sepan quiénes fueron y qué hicieron los hombres que convirtieron al Real Madrid en una leyenda viva y que no deben quedar olvidados en los archivos polvorientos del NO-DO. Deben ser sus voces y no otras las que nos hablen de la historia que ellos mismos construyeron, del espíritu que animó sus vidas deportivas y de la realidad de un club que se reinventa en la modernidad para recuperar su esencia. Amancio Amaro, El Brujo, mito viviente de una época en la que se cimentó una leyenda eterna.

Reglamento de Voto a Distancia y Propuesta de Presupuesto.

 

Os recordamos la Convocatoria de Asamblea General de Socios Ordinaria y Extraordinaria.

 

Día: 27 de abril de 2013.

Hora: Primera convocatoria, 15:00h. Segunda convocatoria, 16:00h.

Lugar: Pub La Cama. Calle Cochabamba, 22. Madrid.

 

Con motivo de la misma dejamos para vuestra consideración la propuesta definitiva de Reglamento de Voto a Distancia y la Propuesta de Presupuesto en el Foro Querida Primavera Blanca.

 

 

 

 

Manifiesto fundacional de Primavera Blanca

Punto I. Durante los últimos años algunos medios de comunicación con sede en Madrid pretenden condicionar las decisiones que, ciñéndonos estrictamente a los estatutos del Real Madrid Club de Fútbol, sólo corresponde adoptar al Presidente y demás órganos de gobierno.

En temporadas pasadas hemos vivido antecedentes escandalosos de esta clase de prácticas. En la presente, la intromisión ha tenido como objeto principal, pero no único, el ámbito competencial de la dirección deportiva de la sección de fútbol. Con descarado atrevimiento se ha pretendido interferir las decisiones operativas del entrenador del primer equipo, presentando a la opinión pública como un abuso de autoridad acciones o decisiones que forman parte del normal ejercicio de las competencias de este puesto.

El objetivo primodial de esta manipulación es expulsar a un técnico que goza del reconocimiento de los madridistas porque su indiscutible capacidad de dirección deportiva se tradujo en el inmediato retorno de los triunfos, en volver a pelear sin entregarse todas las competiciones, y en el regreso del Real Madrid C.F. a un perfil de seriedad que, entre otras muchas cosas, exigía poner punto final al tradicional compadreo entre periodistas, futbolistas, agentes y gestores de medios. Una situación que, por contribuir a la imagen de irrelevancia institucional del Club y agudizar sus debilidades, ha escandalizado siempre a quienes nos sentimos orgullosamente madridistas.

Punto II. Un sindicato de medios de comunicación, cuyas líneas editoriales mantienen una sospechosa uniformidad, maneja su pretensión mediante reconocibles técnicas de la propaganda capaces de convertir en verdad cualquier mentira mil veces repetida. Esta maquinaria poderosa y entrenada, obediente a intereses opacos, monopoliza la opinión publicada. Nada oponemos a que utilicen la libertad de expresión para conducir sus reiterativas campañas: serán sus lectores, oyentes y espectadores quienes terminarán por percibir que su rasgo esencial, la evaluación asimétrica de situaciones similares protagonizadas por distintos sujetos, resulta tan escandalosa que ofende a su inteligencia. Pero sí nos oponemos, radicalmente, a operaciones de desinformación como las articuladas en torno a la trayectoria deportiva reciente del Real Madrid

No aceptamos que la anécdota se trasmute en categoría para perjudicar la armonía que debe reinar entre los distintos estamentos del Club. No aceptamos que cualquier circunstancia irrelevante se convierta en titular o incluso en portada, para generar estados de opinión contra nuestros jugadores. No aceptamos que todo lo anteror se use para relegar las noticias que harían crecer a nuestros futbolistas en la estima de la afición madridista. No aceptamos que se difundan falsas noticias sin el mínimo contraste para enajenar el respeto y el prestigio a nuestros jugadores y entrenador. Y aceptamos aún menos que todo esto el cada vez más habitual empleo de la injuria contra los madridistas, práctica de la que nosotros mismos hemos sido víctimas.

Punto III. Cuando a un comportamiento tan dañino para los principales activos patrimoniales del club y tan corrosivo para nuestro potencial éxito deportivo le sigue incluso la formulación del nombre de un nuevo entrenador por parte del director de uno de los medios más implicados en la campaña, tenemos derecho a preguntarnos: ¿Nos están ofertando un “seguro de lunas”? ¿Se le propone al Club intercambiar las portadas amables de mañana por la designación del entrenador del primer equipo? Aquello que, en otras circunstancias, podría ser tomado como una lícita sugerencia de la crítica especializada –de la pequeña fracción de la prensa deportiva que rigurosamente hablando nos merece tal consideración-, se nos antoja en las actuales como una “oferta que no rechazarán” los órganos de gobierno del Madrid.

Estamos seguros de que nuestro Presidente y su Junta directiva no cederán a ninguna forma de chantaje en el ámbito soberano de su decisión. Pero ni ellos, ni la plantilla, ni el resto de los madridistas tenemos por qué estar sometidos a esta presión exagerada. Ninguno queremos ver cómo se zarandea a la afición, cómo se daña al Club para hacer descarrilar sus proyectos. Y este es el horizonte actual, un panorama que nosotros, madridistas de a pie, no estamos dispuestos a tolerar en la medida que nuestra inteligencia y voluntad lo permitan.

Punto IV. El madridismo es un patrimonio emocional universal que compartimos hombres y mujeres de todas partes del mundo y cuya dimensión excede el propio Club del que nace y que lo personifica. En las redes sociales del madridismo orgulloso nos hemos conocido, hemos compartido nuestras ideas, y resistiendo los embates del pensamiento único, nos hemos aprestado a combatir, cada uno desde su propia trinchera, un maltrato informativo que cada día ofende nuestro orgullo de madridistas.

De ninguna forma aspiramos a interferir en el ejercicio de competencias de la Junta Directiva, a la que sin necesidad alguna de nuestra intervención llega nítidamente el apasionado clamor de esta parte del madridismo que ni se ha dejado abducir por la propaganda ni negocia recompensas por someterse a sus designios. Pero nadie deberá aspirar a ver nuestra opinión encadenada a los parámetros de una corrección política establecida por los medios de masas a conveniencia de las organizaciones internacionales y nacionales que manejan y soportan el tinglado del fútbol.

Ante los medios de comunicación, reivindicamos orgullosamente nuestra independencia. Nuestras posiciones están ahí, son públicas y conocidas de los medios, pero sospechosamente no encuentran ni el más mínimo eco en sus programas, sus artículos, sus tertulias y sus editoriales. Todo se reduce a alguna descalificación genérica, en tono insultante, basada en tópicos que de ninguna forma responden a la composición sociológica y la amplitud y diversidad cultural de quienes compartimos este pensamiento. A nosotros sólo nos mueve la pasión intelectual, la rebeldía ante la patente injusticia y ante el abuso del monopolio de la opinión publicada.

Punto V. Por los motivos expuestos, constituimos PRIMAVERA BLANCA, una asociación fundada por más de 200 socios del Real Madrid pero abierta a todos los merengues del planeta. PRIMAVERA BLANCA nace con la vocación de vertebrar la opinión de los madridistas usando como materia prima solamente la opinión de cada seguidor de cualquier parte del mundo, lo que hoy hacen posible las tecnologías de tratamiento de la información y las comunicaciones. Consideramos nuestra misión defender la independencia del Club frente a los grupos de presión y promover una imagen del Real Madrid de la que podamos sentirnos orgullosos, por hacer bandera de la irreductible rebeldía frente a la derrota, y por poner el mérito, la capacidad y la profesionalidad por encima del lugar de nacimiento o de formación, o de las relaciones y amistades con los profesionales de los medios de comunicación.

El hecho de estar cerrada hace años por el Club la admisión de nuevos socios no nos permite tomar el carnet como única credencial del madridismo. Por ello, hacemos un llamamiento a todos aquellos, en cualquier parte del mundo, que comparten el patrimonio emocional representado por la camiseta blanca: si al leer este texto se han sentido identificados con los principios en él defendidos, les animamos a que formar parte de la asociación, haciendo entre todos posible, desde la independencia, la firmeza y el madridismo, una nueva PRIMAVERA BLANCA.